Escribiendo sobre el aniversario de 'Lo que el viento se llevó' recordé otra película que cumple años y que es mucho menos popular que la historia de Escarlata O'hara: 'Al final de la escapada', el debut en el largometraje del inefable cineasta francés Jean-Luc Godard.



Godard es uno de los realizadores más controvertidos de la historia. Mientras, por una parte, hay miles de libros que analizan hasta el más mínimo detalle de sus películas y su influencia es reconocida por directores como Tarantino o Wong Kar-wai, críticos tan respetables (ejem) como Carlos Boyero no dudan en machacar su obra desde el púlpito que les ofrece la prensa diaria.

'Al final de la escapada' fue un soplo de aire fresco en el abotargado cine francés de finales de los 50, y pronto se convirtió en la película insignia de la Nouvelle Vague, junto a 'Los 400 golpes', de Truffaut. De hecho, fue la única cinta taquillera de su autor. Bueno, taquillera por decir algo. Al lado de cosas como 'Luna nueva'...



¿Qué es lo que convierte a 'À bout de souffle' en un clásico? Pues su montaje ágil, la fotografía  naturalista de Raul Coutard, los diálogos a ratos trascendentes, a ratos cotidianos, la música de Martial Solal y, por supuesto, la inolvidable pareja protagonista, unos Jean Paul Belmondo y Jean Seberg en estado de gracia. Si quieres hacerle un homenaje, lo mejor: volver a verla. Y si no la has visto, no tienes perdón de Dios. ¿No sabes que la vendían por 4 euros en los kioscos?