Dos redactoras de la sección de series han visto ya el primer capítulo doble de 'Perdidos' y han sacado conclusiones muy diferentes. Hemos decidido hacer un 'A FAVOR' y 'EN CONTRA' de estos episodios, ¡qué gane el mejor!
EN CONTRA (Eva)
Sí, lo reconozco, tenía algunos prejuicios antes de ver la sexta de 'Perdidos' pero aun así – 'Lost' es Lost'- me senté a ver el primer capítulo doble con el corazón en un '¡uy!'. Y aunque me lo tragué enterito sin notar que pasaban los minutos, pasé por momentos desde el ¡OMG! a la vergüenza ajena… Estas son mis razones para decir que no, que por aquí no paso:
- Primero. Al situar dos historias en paralelo tengo que presuponer que hay dos líneas temporales o lo que es más lógico: mundos paralelos… Lo que me hace recordar una serie reciente, ‘Fringe’, que (“¡Oh! ¡casualidad!”) también es de J. J. Abrams... A ver si es que el genio se está repitiendo…
- Segundo. Me entero de que en la isla hay muchos más habitantes, nuevas caras, toda una comunidad (este sentimiento de descubrir gente nueva ya no me sorprende, por otra parte). Después de cinco temporadas y no sé cuantos capítulos sigo encontrándome personajes nuevos, lo que me lleva a pensar que esa isla es mucho peor que el camarote de los Hermanos Marx.
- Tercero. En la línea temporal que no se desarrolla en la isla volvemos a ver a personajes muertos en temporadas anteriores, pero sólo algunos, se nota que no han podido reunificar al reparto inicial y esto se traduce en excusas metidas con calzador como que Shanon (Maggie Grace) no acompaña a su hermano porque se ha quedado en Australia… ¿y qué hay del resto que no aparece? ¿Cómo van a justificar eso?
- Cuarto. El momento de vergüenza ajena total llegó con el Humo Negro expandiéndose y asesinando en el interior del templo, recordándome muchísimo a esa peli tan mala que era ‘La Momia’. Se supone que nos explican qué es esta humareda y aunque ya lo imaginábamos, la confirmación nos hace pensar en algo manido y mil veces visto.
- Quinto. Un señor hablando en japonés, metido dentro de un templo maya, con un ropaje hippy y al mando de personas de toda raza y edad… supera mi paciencia, mi capacidad de coherencia, de credibilidad y un poco de todo.

Aun así, veré el siguiente capítulo, claaaaaaro.
A FAVOR (Alicia)
Siguiendo con la premisa de “Ningún primer episodio de ‘Lost’ te dejará indiferente” que parecen tener los guionistas de la serie, el arranque de la trayectoria final de ‘Perdidos’ ha conseguido cumplir con mis expectativas tras ocho meses de espera. Mis razones para el sí:
- Primero: Casi cuando todavía no te ha dado tiempo ni a acomodarte en el sofá y todavía están saliendo los créditos en pantalla, llega el primer golpe. Ver la isla bajo el mar, pone los pelos de punta a cualquiera… Bien, pues ya tengo un nuevo interrogante más: ¿Qué sucederá para que acabe así?

- Segundo: Los acontecimientos de la isla se alternan con los acontecimientos del vuelo 815 de Oceanic en el que viajan – casi – todos y alguno más. Esto no hace sino confirmar mis sospechas de que existen dos líneas paralelas en el tiempo y que el que lleguen al aeropuerto de Los Ángeles como si nada hubiera pasado, dependerá de cómo se resuelvan los acontecimientos en la isla… Es decir que no es paralelo. ¿No es emocionante?
- Tercero: Si la tensión aumentaba cada vez que veíamos el humo negro en acción, en este primer episodio se eleva a su máxima potencia cuando vemos a John Locke tomar la forma del temido monstruo… Esta nube es casi un personaje más y uno de los principales misterios que, no debemos olvidar, es una serie ciencia ficción. Después de haberlo visto varias veces en movimiento y de llegar a intuir cómo funciona, parece ser que en esta temporada sabremos, por fin, de que se trata.
- Cuarto: Aunque esta debería ser la temporada de las respuestas, sigue sumando interrogantes: ¿Quién es el John Locke que vemos caminando por la isla al lado del cadáver del verdadero John Locke? ¿De veras ha funcionado la idea de Jack, como ha dicho Juliet? ¿Qué hace Desmond en el 815? Si hay algo que me encanta de esta serie es que en la isla nada es lo que parece ser.
- Y último y más importante: La emoción mezclada con el desconcierto que produce ver el aterrizaje del vuelo 815 de Oceanic no tiene precio.
En definitiva, se hizo demasiado corto para ser doble.
EN CONTRA (Eva)
Sí, lo reconozco, tenía algunos prejuicios antes de ver la sexta de 'Perdidos' pero aun así – 'Lost' es Lost'- me senté a ver el primer capítulo doble con el corazón en un '¡uy!'. Y aunque me lo tragué enterito sin notar que pasaban los minutos, pasé por momentos desde el ¡OMG! a la vergüenza ajena… Estas son mis razones para decir que no, que por aquí no paso:
- Primero. Al situar dos historias en paralelo tengo que presuponer que hay dos líneas temporales o lo que es más lógico: mundos paralelos… Lo que me hace recordar una serie reciente, ‘Fringe’, que (“¡Oh! ¡casualidad!”) también es de J. J. Abrams... A ver si es que el genio se está repitiendo…
- Segundo. Me entero de que en la isla hay muchos más habitantes, nuevas caras, toda una comunidad (este sentimiento de descubrir gente nueva ya no me sorprende, por otra parte). Después de cinco temporadas y no sé cuantos capítulos sigo encontrándome personajes nuevos, lo que me lleva a pensar que esa isla es mucho peor que el camarote de los Hermanos Marx.
- Tercero. En la línea temporal que no se desarrolla en la isla volvemos a ver a personajes muertos en temporadas anteriores, pero sólo algunos, se nota que no han podido reunificar al reparto inicial y esto se traduce en excusas metidas con calzador como que Shanon (Maggie Grace) no acompaña a su hermano porque se ha quedado en Australia… ¿y qué hay del resto que no aparece? ¿Cómo van a justificar eso?
- Cuarto. El momento de vergüenza ajena total llegó con el Humo Negro expandiéndose y asesinando en el interior del templo, recordándome muchísimo a esa peli tan mala que era ‘La Momia’. Se supone que nos explican qué es esta humareda y aunque ya lo imaginábamos, la confirmación nos hace pensar en algo manido y mil veces visto.
- Quinto. Un señor hablando en japonés, metido dentro de un templo maya, con un ropaje hippy y al mando de personas de toda raza y edad… supera mi paciencia, mi capacidad de coherencia, de credibilidad y un poco de todo.

Aun así, veré el siguiente capítulo, claaaaaaro.
A FAVOR (Alicia)
Siguiendo con la premisa de “Ningún primer episodio de ‘Lost’ te dejará indiferente” que parecen tener los guionistas de la serie, el arranque de la trayectoria final de ‘Perdidos’ ha conseguido cumplir con mis expectativas tras ocho meses de espera. Mis razones para el sí:
- Primero: Casi cuando todavía no te ha dado tiempo ni a acomodarte en el sofá y todavía están saliendo los créditos en pantalla, llega el primer golpe. Ver la isla bajo el mar, pone los pelos de punta a cualquiera… Bien, pues ya tengo un nuevo interrogante más: ¿Qué sucederá para que acabe así?

- Segundo: Los acontecimientos de la isla se alternan con los acontecimientos del vuelo 815 de Oceanic en el que viajan – casi – todos y alguno más. Esto no hace sino confirmar mis sospechas de que existen dos líneas paralelas en el tiempo y que el que lleguen al aeropuerto de Los Ángeles como si nada hubiera pasado, dependerá de cómo se resuelvan los acontecimientos en la isla… Es decir que no es paralelo. ¿No es emocionante?
- Tercero: Si la tensión aumentaba cada vez que veíamos el humo negro en acción, en este primer episodio se eleva a su máxima potencia cuando vemos a John Locke tomar la forma del temido monstruo… Esta nube es casi un personaje más y uno de los principales misterios que, no debemos olvidar, es una serie ciencia ficción. Después de haberlo visto varias veces en movimiento y de llegar a intuir cómo funciona, parece ser que en esta temporada sabremos, por fin, de que se trata.
- Cuarto: Aunque esta debería ser la temporada de las respuestas, sigue sumando interrogantes: ¿Quién es el John Locke que vemos caminando por la isla al lado del cadáver del verdadero John Locke? ¿De veras ha funcionado la idea de Jack, como ha dicho Juliet? ¿Qué hace Desmond en el 815? Si hay algo que me encanta de esta serie es que en la isla nada es lo que parece ser.
- Y último y más importante: La emoción mezclada con el desconcierto que produce ver el aterrizaje del vuelo 815 de Oceanic no tiene precio.
En definitiva, se hizo demasiado corto para ser doble.